Sobre todo después de jubilar, muchos adultos mayores van reduciendo su círculo e interacción social, lo cual los afecta profundamente. Pat Blair escribe en su libro “Cómo asumir la Tercera Edad”, que muchas veces sentirse querido, deseado y necesitado por otros hacen que seguir viviendo merezca la pena, de ahí viene la motivación de este artículo que te ayudará a entender mejor la importancia de la amistad y socialización en la tercera edad.

Sin el contacto con otros seres humanos, los problemas pueden crecer, las enfermedades toman una nueva dimensión y no se dispone de la energía para poner en perspectiva los problemas. Aquí radica la importancia de mantener y fomentar la sociabilización en la tercera edad, compartiendo con la familia y con las amistades, porque hace más ameno cada momento, alegra el alma y contribuye con la actividad en la tercera edad.

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Beneficios de la socialización en la tercera edad

Mantener y establecer relaciones interpersonales es fundamental para el estado de ánimo del adulto mayor y para que éste pueda vivir en plenitud su día a día. Acá te contamos sus beneficios concretos:

  1. Aumento de la esperanza de vida: según algunos estudios realizados por Diane Papalia (2005), las personas de la tercera edad que tienen poco o nulo contacto social, tienen más posibilidades de morir en el corto plazo, así como las que mantienen una vida social activa, tienen una mayor esperanza de vida.
  2. Disminuye el sentimiento de soledad: el paso de los años inunda a muchos adultos mayores con el temido sentimiento de soledad. Y es que aunque mantengan una familia unida, los hijos y nietos hacen sus vidas y ellos se sienten ajenos, sobre todo después de la viudez. Es por ello que la importancia de la compañía en el adulto mayor es fundamental para que no se sientan solos. El hecho de hacer amigos y fomentar la socialización hace que este sentimiento disminuya y ellos creen su propio mundo, sintiéndose mucho más independientes de las visitas de sus seres queridos. Al forjar relaciones interpersonales con otros adultos mayores comparten experiencias y se dan cuenta que no son los únicos viviendo en esta etapa.
  3. Mente activa: el hecho de sociabilizar, jugar juegos de mesa, poder aconsejar amigos y opinar con ellos sobre distintos temas, los hace mantener su mente activa y por ende se sienten parte de la sociedad, se sienten útiles, independientes, autónomos y mucho más empoderados. Esto los hace sentirse importantes y por ende mejora su estado anímico a diario.
  4. Mejora el bienestar tanto físico como emocional: se ha comprobado a través de estudios (como el Diane Papalia) que la socialización tiene efectos positivos en patologías relacionadas a dolores articulares, y al control de ciertas enfermedades crónicas como la hipertensión arterial y la diabetes. Además, previene ciertas patologías de la esfera psico-social como la ansiedad y depresión, muy comunes en la tercera edad.
  5. Mejor calidad de vida: esto es una consecuencia del manejo positivo de los cambios que se van experimentando en la vejez, al compartir recuerdos, experiencias, intereses y diversión con sus símiles. Esto favorece su autoestima y por consiguiente, hace que mejore su calidad de vida.

¿Cómo fomentarlo?

Como vimos, la socialización es clave en el cuidado a la tercera edad y por lo mismo es importante incentivar aquellas actividades que la fomenten, pues éstas van a ser esenciales en el proceso de envejecimiento activo de los usuarios. Si pensamos en nuestros padres o abuelos, somos nosotros quienes debemos ayudarlos y darles las herramientas para no aislarse.

En ese sentido, preocuparnos de organizar actividades de convivencia elaborando acciones basadas en la interacción entre personas mayores que comparten intereses, gustos y preferencias similares para el empleo de su tiempo libre. Debemos procurar que se generen tanto vínculos nuevos como fortalecer los antiguos, para cumplir la premisa con la que todos soñamos de “ser amigos hasta abuelitos”. En el entorno familiar, aprender a escucharlos, darles el espacio para opinar y sentirse valorados por su experiencia y sabiduría.

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